La importancia de las normas y las rutinas para el cerebro de un niño, según Álvaro Bilbao

Álvaro Bilbao lleno las aulas del colegio , virtuales (claro), con más de 400 padres que acudieron para escuchar y aprender del neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres.
El neuropsicólogo tanto en sus libros como en sus charlas recuerda que para cuidar el cerebro de nuestros hijos, en primer lugar, “lo más importante es el afecto. Un cerebro que no recibe afecto en los primeros años de vida va a crecer con serias dificultades, tanto emocionales como intelectuales” ¿Y por qué el amor afecta al desarrollo intelectual? Para responder a esta pregunta, Álvaro explica los tres niveles de cerebro: “El cerebro racional se desarrolla sobre otros cerebros que son el cerebro primitivo (el que nos pide que comamos, que durmamos) y sobre el cerebro emocional (que busca afecto). Solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena”. También hace una rígida distinción entre afecto y sobreprotección, advirtiéndonos a todos los padres sobre el propio funcionamiento del cerebro. Ante cualquier reto, en el cerebro se activan dos regiones: “la amígdala, un núcleo rojo que le dice al cerebro que tiene que tener miedo porque eso es peligroso; y la corteza prefrontal, que dice que es capaz de enfrentarse a ese problema”. Como siempre explica entre estas dos partes del cerebro se produce una pugna. Sin embargo, si aparece un padre o madre sobreprotector que quieren que su hijo no tenga ningún problema, lo único que nos quedará en el cerebro del niño es ese miedo, provocando que “el niño no aprenderá a resolver problemas porque será el progenitor el que lo haga”. Por eso el cerebro nos enseña que “la manera de enseñar al niño a tomar buenas decisiones no es evitarle los problemas sino dejar que tenga aciertos y errores y ayudarle a aprender de ellos”.
10 rutinas que fortalece la autoestima de nuestros hijos, según Álvaro Bilbao
Él neuropsicólogo, formado en el Hospital Johns Hopkins (Baltimore) y el Royal Hospital for Neurodisability (Londres), ante todo es padre de tres hijos, y por ende ofrece ejemplos prácticos que todos podemos, con esfuerzo, llevar a cabo con afecto, el ingrediente básico para el buen funcionamiento del cerebro:
1. Desayunar juntos y despedirnos con un beso
2. Nuestros hijos son lo primero que atiendo al llegar a casa
3. Hablarles de cómo nos ha ido el día
4. ¡Fuera móviles! Les escuchamos con plena atención
5. Valido tus sentimientos sin juzgar
6. Me interesan tus cosas
7. Les corrijo con respeto
8. Cenamos juntos
9. Dedico un rato a jugar a lo que me pidan
10. Todas las noches les doy un beso antes de irse a dormir
La conciliación y el cansancio no siempre nos permite hacer los 10 pasos que sugiere Álvaro Bilbao, y en su ponencia de Aprendemos juntos del BBVA explicó que “es importante que entendamos que los dogmas, las normas rígidas, no son muy buenos para el desarrollo del niño. Yo soy el primero que siempre defiendo que los niños deberían leer todas las noches antes de irse a la cama, en primer lugar, porque facilita el paso al sueño y, en segundo lugar, porque leer enriquece el vocabulario y sabemos que eso es algo importantísimo para su desarrollo intelectual y para su rendimiento académico. Sin embargo, también es importante que los padres nos comuniquemos con nuestros hijos y seamos congruentes con nuestros sentimientos. Entonces, aunque el cuento es una rutina en mi casa, si yo un día estoy muy cansado, sean las nueve o sean las diez y media, yo les diré a mis hijos: “Chicos, hoy estoy muy cansado”.
Pocas normas y rutinas claras
Álvaro Bilbao plantea que el horario, organización, normas y rutinas facilita la vida familiar, al mismo tiempo que moldea el cerebro de nuestros hijos, porque así con orden y sabiendo que pasará después los niños estarán en una zona de confort, y mucho más tranquilos.
Como explica en su libro, traducido a más de 14 idiomas: “Una de las habilidades más determinantes en la evolución humana ha sido nuestra capacidad de conocer el futuro”. Una de las maneras para potencia su cerebro es “tener el terreno despejado para trabajar, es decir, prepararlo; decidir cuál es la parte que queremos empezar, priorizando; y decidir cómo vamos a seguir, planificando; van a permitir que el niño comience a adquirir el control que necesita para materializar sus propósitos en resultados”. Esto solo se consigue fijando unas normas y rutinas claras. “Una estrategia efectiva es establecer límites claros y generar momentos en los que el niño pueda disfrutar libre de normas”.
Una cita celebre de Charles W. Wendte, destacada en su libro, es “el éxito en la vida no depende tanto del talento como de la capacidad de concentrarse y preservar en lo que se quiere”

19 / 04 / 21