Superada la tradicional dicotomía entre “pensamiento creativo” y “pensamiento crítico”, parece haber un claro consenso en la comunidad educativa con respecto a la necesidad de combinar la creatividad y el pensamiento crítico para poder lograr que los alumnos “piensen mejor en cualquier área de conocimiento”. En este sentido, y después de décadas entrenando a los discentes en el pensamiento crítico, enseñar a nuestros alumnos a pensar de forma diferente constituye uno de los grandes retos educativos actuales.

Creatividad e inteligencias múltiples: un binomio que encaja a la perfección

Partiremos de la base de que la creatividad debe ser entendida como un tipo de pensamiento. Por ello, y aunque tradicionalmente se ha vinculado con la construcción de productos plásticos, debemos tener en cuenta que la construcción creativa tiene una doble manifestación. Por un lado, podemos hablar de productos pero también hace referencia a acciones mentales. Es decir, se puede ser creativo en el diseño o elaboración de una teoría. Por tanto, es importante contemplar la construcción creativa desde ambas perspectivas.

Como es lógico, la construcción creativa debe tener unas características que son las siguientes:
– El producto creativo debe plasmarse en algo nuevo.
– Debe ser una aportación o algún logro.
– Tiene que servir para satisfacer algún tipo de necesidad, que obviamente puede ser de distinta índole (subsistencia, salud, expresión, relación, etc…)

Además, actualmente sabemos que se puede ser creativo en distintos ámbitos. Basándonos en la teoría de las inteligencias múltiples diremos que hay personas que son creativas en el uso de las palabras, como los escritores, por ejemplo, y hay personas que son creativas en el manejo de elementos matemáticos y pueden desarrollar algún tipo de teoría matemática o buscar alguna solución matemática a algún problema de la vida. Se puede ser también creativo en la utilización del lenguaje corporal, en el ámbito musical y, por supuesto, también en el ámbito plástico… Y así podríamos seguir hacia los ocho tipos de inteligencias que tenemos.

Por lo tanto, en estos momentos sabemos que el pensamiento creativo se puede manifestar de forma muy diferente en distintas personas. Y que no debemos asociarlo sólo a la parte de creación plástica. La creatividad entendida como un elemento holístico y global de la inteligencia humana.

La creatividad se aprende, se entrena y se educa

María Pacheco Ruíz es experta en inteligencias múltiples y metodología de construcción del pensamiento. Con ella hemos hablado hoy sobre la creatividad en el ámbito escolar.

“Un aspecto fundamental,- nos explica María- es que, si se ponen los estímulos a recursos adecuados, la creatividad se puede desarrollar. Esa idea de que “la creatividad se nace con ella o no”, hoy sabemos que no es cierta. Es cierto que hay una parte de dotación genética, una cierta predisposición, como pasa en todos los ámbitos de desarrollo del ser humano. Pero después, todo depende de la estimulación que se haga con respecto a ello. Por lo tanto, sí que es importante estimularla y es fundamental también seleccionar los recursos adecuados para que eso se pueda producir.”

Cómo se refleja en el aula

“Cuando se trabaja el pensamiento creativo, se debe trabajar, fundamentalmente, cinco aspectos que son: la curiosidad, la fluidez, la flexibilidad, el análisis y la síntesis y la perfección” – nos introduce Pacheco. A continuación, y en relación a estos cinco pilares del pensamiento creativo, nuestra experta nos da algunas pautas y consejos sobre cómo trabajar el pensamiento divergente con alumnos de la ESO.

En primer lugar, es importante trabajar en clase con actividades que despierten en ellos curiosidad y sensibilidad por captar todo lo que les rodea. Este es uno los objetivos primordiales en O Castro British International School, donde el modelo del propio profesor, con experiencia docente en el Reino Unido, alienta y motiva a los alumnos. Esto se traduce en la inquietud por aprender, la curiosidad, la motivación por descubrir cosas nuevas, aspectos que refleja cada día en la actitud del propio educador.

Después, debemos buscar actividades que exijan un pensamiento fluido o, lo que es lo mismo, actividades que les demanden pensar de distintas formas. Propuestas didácticas que les obliguen a enfocar el mismo asunto desde puntos de vista diferentes. Estrategias que los lleven a buscar ideas muy diferentes, y esencial en el National Curriculum de Inglaterra, que finaliza con unos exámenes públicos en Year 11.

Es importante también plantear situaciones muy flexibles en cuanto a la diversidad de lenguajes que pueden emplear los alumnos, por ejemplo. Hay que animarlos y enseñarlos a utilizar el lenguaje musical, plástico, movimiento corporal…

Además, se debe profundizar en el pensamiento relacionado con el análisis y la síntesis. Para ello funcionan muy bien muchas técnicas de pensamiento que profundizan en estos dos procesos como, por ejemplo: “compara y contrasta”, “las partes y el todo” o “veo, pienso y me pregunto”, entre otras muchas.

Por último, y es una cualidad indispensable dentro del pensamiento creativo, se debe trabajar con los alumnos la búsqueda de la perfección. Entendiendo ésta como el hecho de llegar hasta donde uno quería llegar cuando comienza un trabajo. El ejemplo que siempre se pone para que todos lo entendamos es el del cuadro de un gran pintor, un cuadro de éxito, donde siempre se pueden observar todos los bocetos que hay debajo de múltiples errores. Vemos que detrás del éxito siempre hay trabajo, trabajo y más trabajo.

No podemos obviar por tanto que educar en el pensamiento creativo es, sin duda, uno de los mayores desafíos de la educación actual. ¿Te unes?

04 / 05 / 21